(Guayaquil, octubre 22).- Álex Quiñónez solo tiene un objetivo en mente: Los Juegos Olímpicos Tokio 2020. La cita que fue postergada por la pandemia significará la segunda participación olímpica del esmeraldeño que en Londres 2012 rompió todas las expectativas y avanzó a la final. Hoy el hombre más veloz de Ecuador y medallista mundial en Doha 2019 quiere subirse al podio.

Después de un 2019 brillante, en el que se coronó campeón panamericano de los 200 m planos, terminó segundo en la Diamond League y alcanzó la presea de bronce en el Mundial de Atletismo, Quiñónez venía encendido, con todas las expectativas de pulverizar las pistas de Tokio.

“La pandemia fue muy dura para nosotros. Ya estuviéramos de vacaciones en este tiempo, ya disfrutando de la familia y quien sabe, celebrando un triunfo o preparándose para el año que viene”, imagina Álex. “Pero Dios sabe porqué hace las cosas…”.

Y es que la para de tres meses por el confinamiento afectó enormemente a los velocistas nacionales, quienes debieron dejar las pistas, su principal lugar de entrenamiento, y limitarse a los ejercicios en casa.

En agosto, y luego de pasar por trámites, reuniones y superar varios inconvenientes, Quiñónez junto a sus compañeras de selección pudieron entrenarse en el Centro de Rio Maior, en Portugal. “Comenzamos otra vez desde cero”, afirma. Allí estuvieron concentrados por seis semanas, lo que ha permitido retomar el ritmo de cierta manera.

“Este año no he competido, solo quiero entrenarme para, si Dios permite, comenzar a competir por marzo (del 2021) en Estados Unidos, y hacer la preparación bien para llegar a Juegos Olímpicos”.

Pero Quiñónez no se apura, pues su desempeño en 2019 lo tiene 4º en la del ranking mundial – los rankings de World Athletics se mantienen cerrados hasta diciembre – y con su mejor marca de 19.87 ya está clasificado para Tokio.

“Mis primeros Juegos Olímpicos fueron en Londres 2012, fue una alegría, por primera vez, era el único sudamericano que estaba en una final, quedar séptimo del mundo, yo nunca me esperaba llegar hasta la final. Yo le decía a mi entrenador Jorge Casierra, ‘bueno vamos a estar en la primera ronda, clasificatoria, semifinal nos quedamos’”, recuerda Álex de sus primeros JJ.OO. en donde debió competir ante el plusmarquista Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo.

“Para mí fue un orgullo llegar a la final, porque en unos Juegos Olímpicos todo cambia, todo es diferente, nadie sabe qué va a pasar, en ese momento puede haber muchas sorpresas, puede estar el mejor y viene otro que llega de atrás y le puede ganar por un descuido”.

Ahora, a sus 31 años, ya cuenta con la experiencia de haber participado en la Diamond League (2018 – 2019), donde corren durante todo el año solo los mejores del mundo. “He competido mucho tiempo con ellos (rivales). Son rivales muy duros, cualquiera te puede sorprender en un momento, tienes que prepararte y salir a dar tu carrera, no concentrarte en nadie sino salir a hacer lo tuyo…”, es lo que ha aprendido.

Para cerrar un Ciclo Olímpico brillante en el que se ha colgado oro en los Bolivarianos Santa Marta 2017, los Suramericanos Cochabamba 2018 y los Panamericanos Lima 2019, Álex buscará la medalla olímpica.

“Vamos a hacer lo mejor, voy a dar todo de mi para ver qué podemos lograr en estos JJ.OO. si Dios permite y nos da fuerzas y la voluntad de estar ahí, llegar a la final y conseguir algo bello para mi país”.

El velocista se entrena en Guayaquil hasta el domingo.