A pesar del Coronavirus, epidemia que ya se instaló en Guayaquil y el Ecuador, el público concurrió al estadio Monumental para espectar el Barcelona vs Independiente del Valle, en el marco de la Libertadores, aunque la afluencia no fue la esperada, los que llegaron atestiguaron un espectáculo didáctico futbolístico.

Era el arranque de la fase de grupos y Barcelona había ilusionado a sus hinchas después de haber sorteado 3 fases previas, la ilusión radicaba en las goleadas a Sporting Cristal, Cerro Porteño y triunfo de visitante a Progreso, resultados que a la postre quedarían sólo en frías estadísticas.

El 11 que se repetía de memoria, esta vez, no tenía un integrante por lesión y era Jonathan Álvez , la pregunta era quien lo reemplazaría, discusión donde unos se inclinaban por Colmán y otros por Byron Castillo e incluso aparecieron nombres como Esterilla o Alemán, finalmente Bustos incluyó en la alineación al joven extremo Castillo y mandó a Fidel de “9”, resultado final, el caos, la anarquía y el desorden sumado a la parsimonia de sus integrantes.

Sería fácil decir a esta hora que Bustos con aquella elección se equivocó, pero estoy convencido de que ni con el mismo Álvez, Barcelona habría sucumbido, aunque suene a especulación.

Independiente del Valle campeón vigente de la Copa Sudamericana mostró en el Monumental las credenciales que le permitieron el título y le propinó a Barcelona una tunda que volvió a la realidad al equipo guayaquileño, desnudando sus errores en la toma de marcas, lentas transiciones y falta de jugadores recursivos.

La rica expresión futbolística mostrada ayer por los de Ramírez, plagada de su impronta europea adicionado a una máxima posesión del esférico, y ocupación de los espacios, fue como una clase a domicilio y con cargo de pago de parte del anfitrión, ceremonia que terminaron viendo y hasta admirando los concurrentes al Monumental.

Este Barcelona que se había enseñoreado en las fases preliminares, ayer no apareció, estuvo sólo su nombre, el equipo como tal fue mero espectador de lo que realizaba Independiente. Bustos y compañía nunca supieron que hacer, ni descifrar lo que se les había presentado, sólo un tiempo, el primero como si se tratase de box fue lo que logró resistir BSC, porque ya para el 2do se le había caído la estantería.

Fueron 3 goles los que recibió Barcelona y gracias a la poca contundencia del equipo rayado esa cifra no aumentó la vergüenza.

Bustos tendrá que hacer mea culpa junto con sus dirigidos y hacer los correctivos necesarios para no caer eliminados prematuramente de un torneo por el que lucharon hasta con sangre para ingresar. Si bien la plantilla es corta y no se goza de mucho talento está el hambre y la sed de gloria, algo que jamas deberá ser negociable.

Este grupo tiene en si mismo sacar adelante el proyecto, pero el calendario no deja de ser desesperanzador, tiene juego contra Liga de Quito, rival al que no le gana en su patio hace más de 20 años y la visita al encopetado Flamengo actual campeón de Libertadores, panorama desalentador, pero que de coronarlo reverdecerá laureles y vigencia en ambos torneos.

Seguramente el partido lección contra IDV será el punto de inflexión creemos, para que el equipo haya puesto pies en tierra y tener una mejor lectura táctica de cara a lo que se le viene al equipo amarillo. De no ser así, olería a fracaso en el plano competitivo, esta primera mitad del año.