POR RAÚL CRUZ MOLINA

(Quito, abril 6).- En 1962, Colombia clasificó por primera vez en su historia a un Mundial de fútbol. Un hecho histórico marcó la participación de la ‘selección norteña’ en territorio araucano: Marcos Coll, alero izquierdo del equipo que conducía un ‘monstruo del fútbol’ de todos los tiempos, como fue Adolfo Pedernera, marcó el único ‘gol olímpico’ que se ha registrado en toda la historia del ‘banquete mayor´ del balompié.

El 3 de junio de 1962, Colombia jugó ante la Unión Soviética. A pesar de que empezó siendo un partido fácil para los soviéticos que ganaban holgadamente por 4 a 0, hubo una reacción increíble y lograron empatar 4 a 4. La URSS era la gran favorita. En su formación contaba con Lev Yashin, un notable y legendario arquero, considerado como el ‘mejor golero de la historia’. Fue conocido como ‘La araña negra’. Tenía un físico imponente y jugaba con indumentaria de color negro. Lev sostenía, que vestido de esa manera, los contrarios no podían divisarle fácilmente, cuando entraban en su área buscando vulnerarlo.

El tiempo desafió esa tendencia. Los arqueros, especialmente en América del Sur, comenzaron a utilizar colores muy encendidos. El ‘abanderado de esa nueva moda’ fue Hugo Orlando Gatti. ‘El Loco’. Lo hizo defendiendo el arco de River Plate, de Unión de Santa Fe, pero hizo historia cuidando con toda la gama de excentricidades, el arco de Boca Juniors, acaso una de las porterías más complicadas y temidas del mundo. Lucía remeras de colores, vincha al tono, melena abundante y tinturada, que le daban un aire de ‘cantante de reggae’. Un loco en toda la extensión de la palabra, pero también un notable e irrepetible arquero.

El Gol Olímpico nació en 1924

Ha pasado más de medio siglo, 59 años para ser exactos, desde el día que Marcos Coll hizo volar la pelota por el cielo chileno, lanzando un remate en comba desde la esquina izquierda con pierna derecha, que se metió en el arco custodiado por Yashin. Nadie la tocó. Fue ‘gol olímpico’. Un verdadero sacrilegio futbolístico.

En 1924, el argentino Cesáreo Onzari marcaba un gol inédito en Buenos Aires, ante Uruguay, el campeón Olímpico de fútbol de ese año. Onzari mandó el balón al fondo de la red desde un tiro de esquina. Fue la primera vez, que se marcaba un gol así. Aquel delantero de Huracán, quedó inmortalizado el 2 de junio de 1924 jugando para la ‘Selección Albiceleste’, en la cancha de Sportivo Barracas, “El gol de Onzari a los Olímpicos”, tituló la prensa gaucha. Fue el nacimiento del ‘gol olímpico’. Corría el cuarto de hora en el primer tiempo. Córner desde la izquierda para Argentina. Onzari acomodó la pelota y le pegó con efecto envenenado. Nadie alcanzó a tocar el balón que superó incluso el esfuerzo del arquero Mazzali y con una rara parábola se incrustó junto al primer palo.

El asombro fue general. La acción confundió a todos, menos al árbitro Ricardo Vallarino, que estaba enterado de la nueva regla de la International Board, que dos meses antes había reglamentado el córner como tiro libre directo. Vallarino no dudó: señaló el círculo central para convalidar ‘el primer gol olímpico de la historia’, con la firma de un jugador argentino. Desde que Onzari transformó su osadía en un momento inolvidable, esa jugada se convirtió en tentación de todo buen pateador.

Coll dejó su sello

Marcos Tulio nació el 23 de agosto de 1935 en Barranquilla. Su padre, Elías Coll, fue el pionero del arbitraje profesional en Colombia. En 1934, había fundado el Colegio de Árbitros del Atlántico y fue el primer juez FIFA de Colombia. Además, dirigió el primer partido profesional en la historia del ‘fútbol cafetero’.

Marcos Coill, el autor del único gol olímpico de los Mundiales, murió el 17 de junio del año pasado. Se fue llevando un registro que a lo mejor no tenga émulo. Meter la pelota en el arco desde una esquina es casi un milagro. Y una epopeya sin par, concretarlo en el arco defendido por Lev Yashin, el mejor arquero del mundo en todos los tiempos.