La situación de Barcelona en Copa Libertadores está casi definida, la inminente eliminación es lo que se aproxima y gran culpa se le atribuye a los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes.

Los malos resultados mataron la ilusión de los miles de hinchas que esperaban que la participación en fase de grupos viniendo de las etapas previas le serviría a BSC para venir insuflado de ánimos y minutos de fútbol en la competencia , pero en la realidad, no fue así.

El cuadro amarillo no tuvo armas para ejecutar partidos decentes contra Independiente del Valle y Flamengo, recibió sendas goleadas que desnudaron las falencias de la débil estructura que posee el equipo.Está claro que la mala economía por la que atraviesan no le permitió a la directiva armar una plantilla competitiva y les faltó ser previsivos cuando confiaron a ciegas en lo que Díaz ya veterano podía aportar.

Al parecer a la directiva le faltó más ejecutoriedad al momento de repotenciar la plantilla, las gestiones para contratar jugadores virtuosos en mitad de cancha y ofensiva a bajo coste o sin el pago de las excesivas primas no se ejecutó o al menos lo que se contrató no dio la talla.

A Bustos también le salpica la culpa , cuando insiste en un sistema donde su equipo sólo se limita a ver jugar y correr a su rival y que el balón sea propiedad del contrario sin importarle además la posesión del mismo, el DT tropezó con esa piedra ante Cerro Porteño, Independiente del Valle, Liga de Quito y ahora contra Flamengo, correctivos pocos, resultados los conocidos.

Los futbolistas no se salvan de las criticas ya que ellos son los que saltan a la cancha y son los ejecutores de los planes del cuerpo técnico, en el bloque defensivo las desconcentraciones y errores crean un clima de incertidumbre en un sector que necesita de mucha tranquilidad.

En mitad de cancha existe mucho musculo y poco talento para salir con balón dominado además de una deficiente distribución cuando se necesitan transiciones efectivas, sumado al pobre trabajo en marca.

Los números de Barcelona asustan, dos partidos jugados 0 goles concretados y 6 goles recibidos, guarismos que reflejan un rendimiento pobre en la competencia internacional y que ademas concatena con la Ligapro.

El equipo muestra falsas presentaciones y eso intranquiliza, el fútbol bien jugado por largos momentos desparece, es eso lo que duele, la forma como se pierde, quedando más en la retina que fue muy sometido y en contrapartida atacó poco.

Lo corto de la plantilla podría tomarse como excusa, pero los sistemas, el funcionamiento es lo que jamás debería negociarse y es allí donde Fabíán Bustos asoma como responsable.

La pandemia que asuela a la humanidad por estos tiempos obligó a la Conmebol a la suspensión de la Copa Libertadores y le dará un respiro a la plantilla que necesita del asueto para “corregir” errores y no tropezar nuevamente con los resultados adversos.

Si después de esto Barcelona no cambia habrá quedado fuera de la Libertadores con sus arcas nuevamente en deplorables condiciones y sobre todo con un director técnico con la credibilidad tambaleante.