Por: Raúl Cruz Molina

(Quito, diciembre 3).- Los tres clubes ecuatorianos que alcanzaron los Octavos de Final de la Libertadores fueron despedidos de un plumazo, completando un año decepcionante a nivel internacional. Antes ya se había ido Barcelona, que tras atravesar las fases preliminares, pinchó en la Primera Ronda. Tema similar sucedió en la Sudamericana. Aucas, Católica y El Nacional quedaron en la cuneta en la primera salida. Solamente Emelec, calificó a Octavos. Unión de Santa Fe lo electrocutó. El balance es paupérrimo. Deja una profunda sensación de retroceso.

Por primera vez en la historia de la Copa Libertadores, tres clubes nacionales alcanzaron los Octavos. Salvo Delfín, que arribó de milagro, la presencia de Liga de Quito e Independiente del Valle, permitía abrigar esperanzas. Los rivales son de prestigio e historia grande, pero en la hora actual, tanto Santos de Brasil, como Nacional de Uruguay, no lucen el poderío y la brillantez de otros tiempos.

Liga comenzó a caerse del pedestal en el choque de ida, jugado en ‘Casa Blanca’. Una noche opaca, con profundas grietas en el fondo, escaso espíritu de lucha y fragilidad en ofensiva, provocaron una derrota por 2 a 1, dejando claro que en el partido de vuelta, las cartas jugaban en favor del equipo que hizo grande O’ Rei Pelé.

Las lesiones, las ausencias, el Coronavirus y todo lo que usted quiera, le quitaron equilibrio al equipo de Pablo Repetto. Pero Santos, también registró varias ausencias, a lo mejor por los mismos motivos. No fue una excusa valedera. Más bien vale aceptar, que los mecanismos de juego de la U, no funcionaron. Qué Piovi y Lucas Villarruel, ausentes aquella noche, gravitan demasiado en la tarea de la mitad de la cancha. El poder para recuperar la pelota y luego, para darle destino prolijo a la salida en el arranque de las maniobras, no encontró solución en las variantes. Y así les fue.

En la vuelta, en el ‘Urbano Caldeira’, Liga venció 1 a 0, en un partido con fuego cruzado y expulsiones en la parte final. Se quedó por un gol. Volvió Villarruel. Mejoró en lo colectivo, pero agonizó frente a los palos, custodiados por John. Adiós.

El poderío y la potencia que exhibe el delantero colombiano Martínez Borja en el torneo de la LigaPro, se esfumó en la Libertadores. El ‘tanque norteño’, perdió la oportunidad de mostrarse en la vidriera internacional. Los grandes goleadores, embocan en los grandes partidos y provocan resonantes triunfos.

No sería justo quitarle todos los méritos al ‘9’ cafetero, que se destapó en el torneo interno, algo impensado hasta la temporada anterior. Sólo la persistencia de Esteban Paz permitió comprobar que Martínez Borja podía ser muy útil. Repito para los juegos casa adentro. La dirigencia alba que le renovó el contrato por dos años más, seguramente tiene claro, que el delantero nacido en Quibdó, no es, y a lo mejor nunca lo será, un goleador explosivo y garantizado, como Francisco ‘Tano’ Bertochi, como el sanjuanino ‘Jota Jota’ Pérez o como el indómito Claudio ‘Taca’ Bieler, que fue uno de los principales responsables de los resonantes éxitos internacionales de Liga en la década pasada.

Aceptemos que Liga de Quito y tampoco Independiente, tenían el perfil suficiente para aspirar a luchar de verdad por el título en la Libertadores, pero fueron eliminados muy temprano. La inversión de la institución alba es significativa en este 2020, más si la pandemia golpeó las arcas de los clubes del mundo. A Pablo Repetto que renovó el día de la eliminación ante Santos, le dieron ‘todos los juguetes’. Todo lo que pidió. No tiene excusas el DT charrúa. Dejó entrever que no ha logrado moldear un plan emergente, cuando se registran ausencias vitales. Suena a poco, morir en Octavos. Y él, es el directo responsable de esta profunda desilusión del ‘Pueblo blanco’ y de la dirigencia, que hizo todos los esfuerzos. Esteban y su equipo deben sentirse en Paz. Por la junta directiva no faltó.

Lo caída de Independiente del Valle no debería sorprender. La pasa mal en el campeonato. No tiene ninguna chance de luchar por el título. Ha perdido mecanización y ese juego voraz que aniquilaba rivales. Nacional de Uruguay era un equipo asequible para seguir en carrera. Este once ‘bolsilludo’ está a años luz de las formaciones ‘tricolores’ de antaño que ascendieron a los cielos del fútbol sudamericano. Los de Sangolquí se fueron sin pena ni gloria. Y para colmo, Cristian Pellerano, figura indiscutible de los mejores momentos del vigente campeón de la Copa Sudamericana, erró su disparo en la definición por penales. Fue el principio del fin. Schunke le puso el último clavo a la desgracia, marrando también desde los doce pasos.

No siempre se gana. Eso es verdad. Pero tampoco es justo perder así. Antes que por las virtudes de los uruguayos, Independiente se cayó al abismo por sus propios defectos. Están peleados con el arco y con el gol. Dura experiencia. Triste sensación para el equipo que conduce el español Miguel Ángel Ramírez.

02/12/2020 – São Paulo – SP – Brazil – Copa CONMEBOL Libertadores 2020 – Palmeiras(BRA) VS. Delfin(ECU), no Allianz Parque Arena e São Paulo. Foto: Mauro Horita

Hacer hincapié en la tarea del Delfín resulta ocioso. El equipo manabita está desplomado. Llegó a Octavos, porque la suerte, esa dama caprichosa, determinó premiarle. Nada más. Su tarea frente a Palmeiras fue impresentable. Perdíó en el ‘Jocay’ y en tierra brasileña, Palmeiras lo trituró. Ya renunció su técnico. No había otro camino. La estancia de Miguel Ángel Zahzú fue corta y estéril como la de su antecesor, el argentino Carlos Ischia. Los tiempos generosos y triunfales con el ‘Toro’ Bustos en el comando de los ‘Cetáceos’ son un añorado recuerdo.

Nos eliminaron en combo. Marcharon todos en la Sudamericana y en la Libertadores. Por ahora, los clubes ecuatorianos evidencian que no tienen fuste y jerarquía para decir presente en la geografía sudamericana. Huele a fracaso. Es un fracaso.