(Guayaquil, mayo 7).- El jugador José Angulo, ex Independiente del Valle, está a poco de terminar con la sanción impuesta por parte de la FIFA por doping. El ecuatoriano ya palpita su retorno a la actividad futbolística y agradece a Dios estar ‘totalmente sano’.

El ‘Tin’ Angulo, en declaraciones para radio La Redonda, dijo: “Me faltan dos meses y 13 días para cumplir mi sanción. Actualmente entreno en Tijuana pero sin ningún acuerdo deportivo, solo para mantener el ritmo. En mi segunda suspensión, no entrené como por seis, siete meses. Caí en la joda, terminé preso pero apareció José Chamorro y me ha ayudado para volver al fútbol”.

“Chamorro me puso un entrenador personal para que trabaje y así me mantengo diariamente. A veces pienso en parar, pero tengo hijos y debo darles de comer, así que sigo entrenando para volver. Mucha gente cree que he pasado por ataques de depresión, pero es falso, soy fuerte de personalidad, tengo 25 años y tengo aún alas para poder volver y jugar. En su momento muchas personas cercanas me dijeron cosas que tenían que decirme para cambiar, pero no hice caso. Y al final pagué lo que tenía que pagar. No siento que nadie me ha fallado. Llevo dos años sin probar una gota de alcohol, estoy totalmente sano y me dedico únicamente a entrenar y pensar en un retorno”, acotó Angulo.

Su paso y los recuerdos de Independiente del Valle: “Yo sigo a Independiente en redes sociales, lo que hizo en Copa Sudamericana 2019 me alegra, porque dejé una huella en el club y me siento muy orgulloso, de ahí salí. En Independiente uno no extraña a nadie, ni a su familia ni a amigos de infancia, porque no parece trabajo. Uno se divierte, es un lugar donde te sientes seguro, donde te sientes protegido y respaldado desde muy pequeño y terminas cultivando amistades de por vida”.

Luego de que Pablo Repetto, le abriera las puertas a la posibilidad de fichar por Liga de Quito, Angulo, entre risas respondió: “Me reservo esa respuesta. Tengo un equipo en mente, pero eso luego responderé”.

Al finalizar, una reflexión: “Les diría a los padres de los niños que si los ve a sus hijos descarrilados, que les cuenten mi historia, lo que hice y lo que no, que de estar tan arriba caí como una piedra. Pero ya me estoy levantando. He hablado con Michel Deller y me dijo que está orgulloso de mí porque cambié lo que el tanto me decía que tenía que corregir. Ahora último he hablado más con él que con mi papá”.