POR RAÚL CRUZ MOLINA

(Quito, diciembre 14).- La victoria de Liga ante Macará en el Bellavista de Ambato; el triunfo con goleada de Emelec, colocando a El Nacional a un paso del descenso y la derrota frustrante de Barcelona ante un Aucas brioso en la ‘Caldera del Sur’, encendieron la definición de la Segunda Etapa. A dos fechas de la culminación, el Ídolo mantuvo el liderato, con ventaja en el gol diferencia ante el ‘Ballet Azul’ y quedó a solo un punto de la ‘U’, que metió toda la ‘leña a la candela’, en su afán de ganar el cetro sin jugar las peligrosas finales. La ‘baraja del fútbol’ podría traer novedades en la fecha 14 que se juega entre miércoles y jueves. Nada está definido.

LIGA TOMÓ AIRE

El once que conduce Pablo Repetto reflotó. No era fácil obtener un triunfo en Ambato, ante un equipo luchador, como el de Paúl Vélez. Fue un festival de goles. Siete en 90 minutos que adornaron un encuentro emotivo, que mantuvo en vilo a las tres hinchadas más importantes y nutridas del país. Liga llegó sin algunas de sus piezas titulares. Recuperó al ‘Charro’ Adolfo Muñoz, que entró en el complemento, marcó el gol de la victoria alba, pero volvió a sentirse del tirón que le obligó a dejar la cancha en la espectacular goleada ante Colombia. Ese fue el precio del triunfo. El menudo delantero, estará ausente en los dos próximos partidos y estará listo para regresar, si Liga tiene que afrontar las finales.

El cuerpo médico de la ‘U’ que comanda el doctor Juan Barriga, informó oficialmente, que sí hay definición del título, salvo Anderson Ordóñez, Repetto podrá contar con todos sus jugadores. Descontemos a Ezequiel Piovi, que se bajó del torneo hace dos meses atrás. Recién volverá el próximo año. Lucas Villarruel cumple la última fase del proceso de recuperación. Ha quedado claro que es una pieza vital en el engranaje colectivo.

EMELEC HIZO LOS DEBERES

Emelec trituró a El Nacional en el Capwell y sigue vivo en la disputa por ganar la Etapa. Tres latigazos con ‘alto voltaje’ sembraron el caos en el vestuario de los ‘Puros Criollos’ al final del partido. Duras recriminaciones, intentos de irse a las manos y lágrimas forzadas en algunos ojos, pintaron otros 90 minutos del desastre que se avecina en el club militar. Es la crónica de una muerte anunciada. El descenso está ahí, a la vuelta de la esquina. Solo un milagro y una combinación de resultados altamente improbables, podría cambiar la ruta del once que comanda en esta parte final, ‘Pepe’ Villafuerte.

A 41 años del primer descenso, su brillante hoja de vida, ya siente la estocada del fracaso. Sólo que aquella vez, una ‘jugada maquiavélica’ e intolerable de varios de sus jugadores importantes, depositó al cuadro militar en la Serie B, que duró un suspiro. En seis meses estaban de vuelta en la Primera División. Había un plantel nutrido y de jerarquía, dinero suficiente, estructura institucional, apoyo de las Fuerzas Armadas y una hinchada que copaba las gradas del Atahualpa para delirar con los triunfos resonantes y festejar la sucesión de vueltas olímpicas. Aquel mal momento dejó una huella profunda. Los dirigentes no tuvieron la perspicacia para oler la jugada maligna. Les vieron la cara. Volaron cabezas, pero la mancha, ya había estropeado un recorrido triunfal, labrado con inmenso esfuerzo.

Ahora, la situación es distinta y hay muchos responsables de este momento que seguramente va a dividir la historia de la entidad militar. O reordenan la estructura y la conducción del club, o el viaje por el despeñadero resultará imparable. La presencia de civiles en su manejo ha sido una experiencia dolorosa, como fueron también las últimas incursiones de los dignatarios militares. Tendrán que pensar en la solución. Ya no es tiempo para ‘llorar sobre la leche derramada’.

BARCELONA ES BIPOLAR

Lo de Barcelona fue decepcionante. Es verdad, que Aucas jugó con destellos de calidad y aparte, con mucha vergüenza deportiva. El once quiteño pudo golear, al equipo de Bustos, que flaquea en los momentos trascendentales. Es uno, el Barcelona que juega en el Monumental y otro, diametralmente distinto, el que actúa como visitante, fundamentalmente en la altura. Jugaron a las 7 de la noche, sin el martirio del sol y los nocivos rayos ultravioleta. No apareció el orden y peor, la ambición para fabricar un resultado que le permita mantener una ventaja, que era el seguro para calificar a la final. ‘El Toro’ no ha logrado calibrar las piezas y afinar la máquina para rendir con sobriedad en cualquier cancha.

Sigue en pelea, es verdad, pero las posibilidades disminuyen. A 180 minutos del final de la Etapa, imperan más las dudas que las certezas. Vestir la ‘camiseta amarilla’ implica grandes obligaciones. Hay muchos jugadores que no han terminado de entenderlas. Liga no quiere finales. Emelec busca ganar la Etapa, que por otra parte, le permitirá un boleto directo para la Libertadores. Hagan juego señores. La definición está al rojo vivo.