POR RAÚL CRUZ MOLINA

(Quito, diciembre 11).- En una semana, Liga oscureció el panorama de un año que pintaba para arrojar resultados halagadores. Se fue de la Libertadores, ganándole al Santos en Brasil por la mínima diferencia, resultado que no le alcanzó para borrar la derrota sufrida en ‘Casa Blanca’, una semana antes. Roza la decepción, no haber conseguido el boleto para Cuartos de Final ante un equipo que está a años luz de ser el ‘Ballet maravilloso’ en el que jugó Pelé y también muy distante del once en el que brilló Neymar. Esta plantilla costosa, armada a pulso por los dirigentes, estaba para más. Caer en Octavos, aparte del golpe deportivo, le significó perder 1 millón 250 mil dólares, que pudo significar una cuota de oxígeno para aliviar la economía del club, vapuleada como todas por la pandemia que sigue reventando la productividad del mundo. 

Aún no habían pasado 8 días, cuando las luces volvieron a apagarse, esta vez en el marco del torneo nacional. Perdió primero frente a Universidad Católica y este miércoles, apenas alcanzó a empatar ante Liga de Portoviejo, jugando en casa, en una actuación decepcionante. Registrando una alarmante ineficacia ofensiva. Esos dos reveses y la escalada espectacular de Barcelona, determinaron a tres fechas del final de la Segunda Etapa, que el equipo que dirige ‘El Toro’ Bustos, logre sacarle cuatro puntos de ventaja, que serán muy difíciles de descontar, determinando así, que la ‘U’ no podrá ser directo campeón. Tendrá que jugar las dos finales.

Liga se desinfló. Eso es indiscutible. Es verdad, que se registraron varias bajas, primero por el Coronavirus y luego por lesiones, pero no es menos cierto que el DT Pablo Repetto no ha logrado explotar las virtudes de un plantel nutrido, que cuenta con dos jugadores por puesto, al que debió exprimir para cubrir las ausencias. No encontró la fórmula. Por eso, las ausencias de Franklin Guerra en la zaga y en la mitad de la cancha de Ezequiel Piovi y Lucas Villarruel, derrumbaron el funcionamiento colectivo.

Para colmo, la dinamita goleadora del colombiano Martínez Borja se mojó en los últimos partidos. En la Libertadores nunca encontró el arco y en el torneo de la LigaPro se le esfumó el ‘aroma de gol’. Ha sido insignificante la actuación del uruguayo Rodrigo Aguirre. Su nivel es paupérrimo. Envuelto en lesiones y expulsiones, el jugador que más alto sueldo percibe en LDU, tras la partida de Antonio Valencia, no justifica semejante inversión. Pero, no solamente el ‘9’ charrúa ha registrado un nivel gris en esta temporada. Es ínfima la tarea de Marcos Caicedo. ‘La Turbina’ ilusionó a la hinchada alba en el arranque del año. Ahora, su nivel es muy discreto. Similar situación engloba a Junior Sornoza. Brillante en la Primera Etapa. Desaparecido en la Segunda. Seguramente regresará a Corinthians que pide un ‘tráiler de dólares’ por su transferencia. Y que decir de Anderson Ordoñez y Luis ‘Cunti’ Caicedo. El primero, es un ‘jugador de cristal’. Tiene grandes aptitudes, pero vive en reposo y en las manos del cuerpo médico. El segundo, pese a su experiencia internacional, no ha sido solución. Ahora a la luz de los resultados, fue un error dar de baja al central uruguayo Paco Rodríguez. Su empuje y seguridad, por encima de su aparente lentitud, le daban aplomo a la zaga, que extraña a Franklin Guerra, como a nadie.

El uruguayo Matías Zunino juega a ‘media luz’ y el ‘reformado’ Billy Arce, que aquietó su vida convulsiva en la capital, no ha terminado de cuajar. Más bien, es una lástima, que Adolfo Muñoz que venía produciendo a gran nivel, no haya aparecido por lesión en los últimos compromisos. El balance dice, que varios jugadores de Liga no se aplicaron. El análisis pormenorizado tiene que ofrecerlo el cuerpo técnico, que también ha cometido algunos errores. Pablo Repetto es un buen DT, pero aún no alcanza el talante de los grandes estrategas que ha tenido la ‘U’. Me refiero a Manuel Pellegrini, a Jorge Daniel Fossatti, y sobre todo al ‘Patón’ Edgardo Bauza, el responsable mayor de las diademas internacionales que adornan al ‘club blanco’.

¿Se le terminó la gasolina a Liga? ¿El fondo físico del plantel no es el adecuado? ¿Se confiaron demasiado? ¿Pensaron que el título ya estaba en el bolsillo y que caminando iban a ganar la Segunda Etapa? Las interrogantes reposan exclusivamente en el cuerpo técnico. ‘Repetto y sus boys’ tienen que aceptar que por diversos motivos se ‘les escapó la tortuga’. Si Liga no es campeón este año, el balance será un fracaso. Por ahora, tambalean en el pedestal.