POR RAÚL CRUZ MOLINA

(Quito, abril 20).- Brasil acudió a Inglaterra, la ‘patria del fútbol’, organizadora del Mundial 1966, dispuesta a conseguir el Tricampeonato, con Pelé y Garrincha al mando de las operaciones. En su primer partido, la vigente campeona del mundo dio cuenta de Bulgaria por 2-0, con goles de sus dos cracks. Pero ‘O Rei’ acabó lesionado y se perdió el segundo encuentro ante Hungría.

Los brasileños, que integraban el ya conocido, como el fabuloso ‘Scratch’ se vieron sorprendidos por los ‘magiares’ liderados por el gran Florian Albert y sufrieron su primera derrota desde el Mundial de 1954. Fue un mazazo. El principio del fin.

Los campeones se la jugaban a ‘cara o cruz’ en su tercer compromiso de la Primera Fase, ante Portugal. Pelé ‘jugó tocado’ y el ‘luso’ Morais se encargó de rematarlo, y ‘O Rei’ abandonó el terreno de juego en camilla. Morais fue el ‘primer verdugo’. Eusebio, la ‘Pantera Negra’ mozambiqueña, el segundo, con dos goles que mandaron a Brasil a casa sin pisar los Cuartos de Final. Enorme decepción. Desbarataron al bicampeón.

Los portugueses aparecían por primera vez en la fase final de una Copa del Mundo y no pagaron la novatada. Al contrario. De la mano de un ataque espectacular, formado por José Augusto, Torres, Eusebio, Coluna y Simoes, ‘columna vertebral’ del Benfica bicampeón de Europa, los hombres del brasileño Otto Gloria sólo se inclinaron ante Inglaterra y Bobby Charlton en la Semifinal, logrando un tercer puesto, que sigue siendo su mejor ubicación en los Mundiales.

Corea del Norte enterró a Italia

Si Portugal confirmó las expectativas que había despertado antes del torneo, el papel protagonista de ‘selección revelación’ se lo ‘ganó a pulso’ la desconocida Corea del Norte. No por el hecho de colarse en Cuartos de Final, sino porque para lograr esa hazaña tuvo que dejar en la cuneta nada menos que a Italia. La enorme ‘azurri’. Fue un auténtico sacrilegio futbolístico.

Albertosi, Facchetti, Mazzola y Gianni Rivera aún no dan crédito, de la debacle que sucedió en la noche del 19 de julio de 1966, en el ‘Ayresome Park’ de Middlesbrough. Fueron incapaces de contrarrestar el gol de Pak Doo Ik a los 42 minutos. Una ‘puñalada mortal’ para los ‘tiffossi’ ante la ignota Corea del Norte, no estaba en la imaginación de nadie. Y hoy, a la distancia se puede considerar la mayor sorpresa, jamás registrada en la historia de los Campeonatos Mundiales.

Dos veces campeona del mundo en la lejana década del 30, con el impulso de Benito Mussolini y las vergonzosas ayudas arbitrales, forzadas por el Dictador, la Italia post guerra no había lucido en el universo del fútbol. Recién reflotó a principios de los 60’, fundamentalmente por las conquistas de sus dos equipos insignia: Milan e Inter. Los dos de Milán. El primero, conquistó la Copa Europea de 1963, la ansiada Champions de hoy, batiendo al Benfica, que era la ‘última maravilla’.

Comenzaba a brillar Gianni Rivera, el ‘primer bambino de oro’, apoyado por un férreo Giovanni Trappatoni, el mismo personaje, que a su retiro y ya cobijado por el buzo de DT, hizo un culto del ‘catenaccio’. Y también se alistaban los brasileños Dino Sani y Altafini. Al Milan lo sucedió en el trono del ‘Viejo Continente’, el histórico Inter de Helenio Herrera. ‘El Mago o HH’, un técnico argentino que hacía milagros y ganaba títulos.

De su mano, Inter ganó las coronas de 1964 y 1965 y luego postergó las ilusiones de Independiente de Avellaneda en las finales Intercontinentales, las primeras en las que apareció un equipo argentino. Eran los ‘Diablos Rojos’ de Pepé Santoro; Ricardo Elbio Pavoni, el inmortal ‘Chivo’ y Rubén ‘Hacha Brava’ Navarro. Aún no aparecían en escena, Ricardo Enrique Bochini, el ‘Bocha de Zárate’, ni tampoco Ricardo Daniel Bertoni, que repletaron de títulos la vitrina del hasta hoy, el club más ganador de la Copa Libertadores, con siete estrellas.

Eusebio salvó a Portugal

Los norcoreanos estuvieron a punto de magnificar su hazaña. En el partido de Cuartos de Final ante Portugal, ganaban a la media hora por 3 a 0. Eusebio que se marchó de este mundo en 2014, tiró del ‘carro luso’ y marcó cuatro tantos para el 5-3 definitivo en una remontada sin precedentes en la competición. Fue un partido volcánico, vivido al borde del infarto. Mozambique, la tierra en la que nació Eusebio, salió a la luz.

Fue un show magistral de ‘La Pantera’. Una acabada demostración de efectividad, personalidad y jerarquía, de quien es uno de los formidables cracks en la historia del balompié mundial. Un monumento al buen juego. Un monstruo del balón.