(Guayaquil, febrero 18).- En septiembre del 2019 Ángelo Preciado, lateral de Independiente del Valle y seleccionado ecuatoriano, sufrió una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho, al realizar una fuerte marca sobre el rival y recibir un golpe que le provocó la lesión, en el partido de vuelta ante Corinthians por semifinal de la Copa Sudamericana en el estadio Olímpico Atahualpa, lesión que le impidió jugar la final del mencionado torneo.

Preciado había realizado una excelente campaña con su equipo, por lo cual se había ganado la titularidad, siendo así uno de los protagonistas en la obtención del título internacional de la Copa Sudamericana, a pesar de no haber podido participar en la final como consecuencia de la lesión, ya que se lo intervino quirúrgicamente por medio de una oteosíntesis ósea dejándolo en reposo por 12 semanas.

El quinto metatarsiano es el hueso más lateral de los cinco que tenemos en el pie, aquí se insertan el músculo peroneo lateral corto y el músculo pedio, al producirse una fractura puede darse en la base, cuello o en la diáfisis del hueso. Donde la más común es la base porque al estar localizada en la parte más distal tiene menos vascularización, dificultando su regeración.

La fractura del quinto metatarsiano o también llamada fractura del estrés se relaciona intimamente a pequeños traumatismos, ya sea por un calzado apretado, en las bailarines al demandar todo el peso a ese nivel, mala adaptación a los pupos en el caso de los futbolistas, tomando como referencia que al ser vulnerable esta zona ante cualquier impacto va a estar más expuesta para lesionarse.

En el caso de Ángelo Preciado la fractura si se dio por estrés en la zona del quinto metatarsiano según supo dar a conocer Celso Romero, jefe del cuerpo médico de Independiente del Valle y que el jugador al recibir el impacto, se fracturó de inmediato por esta razón. La forma de evitar presión en esta zona es usando los zapatos adecuados al momento de entrenar y evitar golpes menores de ese lado del pie.

La forma adecuada y correcta para detectar la fractura es explorando, palpando la prominencia ósea que se ve en la parte lateral y asegurarse que tenga un fuerte dolor a esa altura, para descartar lesiones asociadas siempre hay que confirmarla con una radiografía.

El tratamiendo va a depender a que nivel está la fractura, si es en la parte de la cabeza más distal o más proximal del hueso, no siempre se debe llegar a una intervención quirúrgica, debido a que este hueso soporta bastante y el procedimiento consiste en ubicar una ferula como soporte para inmovilizar, dando de reposo un aproximado de 8 a 12 semanas para luego dar inicio a los tratamientos fisioterapéuticos.

La cirugía se reservaría para un caso de desplazamiento donde hay que reducir el hueso para acomodar en su sitio o en futbolistas que necesitan de un tratamiento precoz, ya que deben volver casi de inmediato a los campeonatos. El tratamiento consiste en reducir el fragmento y colocar un tornillo, comprimiendo los dos fragmentos para reducir así la fractura.