POR RAÚL CRUZ MOLINA

El DT uruguayo aún no despierta del shock que le produjo la inesperada derrota ante Barcelona. El efecto en el ‘Mundo Liga’ fue demoledor. Se escapó la corona 12, terminó el invicto mantenido durante 23 años y el archirrival, Barcelona, dio la vuelta olímpica en ‘Casa Blanca’. Un auténtico ‘sacrilegio futbolístico’ para una hinchada, que tiene el ego por las nubes. Fue una ‘bomba de tiempo’, de efecto descomunal.

Las grandes derrotas dejan marcados a los responsables. La cabeza más visible, tras este doloroso revés de la ‘U’, indiscutiblemente es la de Pablo Repetto. Eso sí, no es el ‘único dueño del descalabro’. Fue una suma de errores, sin dejar de lado, las ausencias importantes por lesiones que limitó a la plantilla. El DT ‘charrúa’, lamentablemente volvió a caer en la ‘trampa mortal’: no contempló que el cetro, podía definirse desde el ‘punto fatídico’. Ese es su pecado mayor.

La definición desde el punto penal ya lo laceró el año anterior. Este 2020 volvió a ‘pisar el palito’. Sus ‘bombarderos’, al igual que el 2019 en el ‘Jocay’ de Manta, fueron un atado de nervios. Con Antonio Valencia a la cabeza. ‘Toño’ lanzó un ‘bombón’, débil y al medio del arco, que el golero Pedro Ortiz rechazó con una de sus piernas. Hizo lo mismo con los remates de Ayoví y Martínez Borja, porque ‘Cunti’ Caicedo, ‘muerto de miedo’, tiró desviado. Fin de la película.

Sostengo que es su ‘gran pecado’, porque para ninguna de las dos finales, ensayó el lanzamiento de penales. Un tema, imposible de aceptar en estos tiempos resultadistas, en los que los técnicos no descuidan ningún detalle. Y peor, la posibilidad de definir un campeonato desde los ‘12 pasos’. Aparte, lo hizo público, en varios micrófonos radiales, poniendo los ‘pelos de punta’. A ningún DT profesional con sensatez, se le ‘escapa la misma tortuga’ en dos ocasiones.

Los jugadores, me refiero a los designados, se mostraron deficientes para embocar desde los ‘11 metros’. También cargan con esta ‘cruz de la derrota’. El colombiano Martínez Borja, en las dos finales. Y en esta última, Guerra y Piovi, salvando a Jordi Alcívar, que tiene los nervios bien templados. Una alta dosis de calidad y ‘Factor H’, a pesar de su juventud. Merece otra suerte. Está para ser dueño del puesto, pese a la desconfianza de Repetto, que confía ciegamente en los jugadores extranjeros.

La dirigencia de la ‘U’ hizo todos los esfuerzos económicos para satisfacer los pedidos del DT. Repetto tuvo a su disposición ‘todos los muñecos’ que pidió. Es verdad, que él no juega, ni patea los penales, pero su ‘ojo avisor’ para escoger los refuerzos, funcionó tan solo al 50 por ciento. Un balance poco efectivo, por la inversión que se desperdicia.

Su compatriota Matías Zunino tiene buen perfil, pero no encandiló. Marcó algunos goles, pero jamás se afirmó en la planilla titular. A lo mejor, el ex Nacional de Montevideo, necesitaba mayor oportunidad. El imán de su incorporación fue su polifuncionalidad. Como lateral, mediocampista o volante externo por la derecha. En ninguna alcanzó un papel importante.

Marcos Caicedo arrancó como un jet y terminó ‘volando bajo’, como una ‘avioneta averiada’. Ilusionó en el partido de debut. Con el pasar del tiempo se desinfló. Es otro de los ‘jugadores de cristal’, cuya lista encabeza Anderson Ordoñez, que habita la mitad de su vida en el hospital y la otra mitad en las salas de recuperación. ‘La Turbina’ reprobó. No merece la ratificación para la próxima temporada.

El técnico uruguayo rodó al vacío sin escalas, integrando a Junior Sornoza. El ‘armador’ manabita aportó a ’cuentagotas’. Las luces de su ingenio, estuvieron prácticamente apagadas. Su paso por Liga tiene notas bajas. Adquirir su millonaria ‘carta pase’ al Corinthians es imposible. No hay dinero y tampoco interés por mantenerlo. Fue debut y despedida. La ‘10’ de Liga le quedó incómoda. Tiene demasiado peso histórico.

Repetto acertó en la selección de Lucas Villarruel y Ezequiel Piovi. Los dos se lastimaron en el tramo decisivo. Son buenos jugadores y seguramente serán ratificados. Incorporar a Pedro Pablo Perlaza, una de las joyas del torneo anterior, era una necesidad urgente para asegurar el lateral derecho, una franja en la que José ‘Choclo’ Quintero nunca pudo desempeñarse. PPP ha demostrado que es jugador para equipo grande. Así de simple.

La contratación de Moisés Corozo, el recio y potente zaguero proveniente de Macará, dio frutos. Tiene personalidad y gran futuro. Seguro para ‘patrullar’ y controlar a los delanteros, evidenció que posee un cañón para probar de media distancia y, arrestos para buscar el gol en el área adversaria, apoyado en su 1.86m y su efectivo cabezazo.

El adiestrador ‘oriental’, recuperó y potenció al ‘Charro’ Muñoz, que la temporada pasada pasó desapercibido. Adolfo venía jugando a gran nivel. La lesión en el partido ante Colombia por las Eliminatorias, le borró del mapa del campeonato. Los desgarros lo castigaron sin piedad. La ausencia del escurridizo delantero, le quitó chispa, sorpresa, veneno y gol, al ataque ‘albo’.

Para colmo de males, Repetto no tuvo la fortuna de contar con el rendimiento espectacular que registró la temporada pasada, el golero argentino Adrián Gabbarini. No fue figura excluyente. Sus ‘manos salvadoras’ no aparecieron en su máxima expresión. Los jugadores no son máquinas. Y Gabbarini tampoco lo es. Tuvo un año aceptable. No más.

La presencia del ariete uruguayo Rodrigo Aguirre fue intermitente. Esta temporada pasó desapercibido, entre lesiones y expulsiones. Su efervescente carácter y su desgastado ‘olfato de gol’, permitieron la irrupción en la titularidad del ‘9’ colombiano Martínez Borja, que aplacó su voracidad goleadora, justo cuando el equipo más lo necesitaba. Aguirre no termina de justificar la enorme inversión que Liga efectuó para contar con su publicitado concurso. No es y nunca fue, el goleador implacable que muchos piensan. Es el ‘jugador top’ en la tabla de salarios. En la de rendimiento, está en la línea baja. El 2020, es posible que haya sido su último año en las filas de la ‘U’.

Me queda claro, que el ‘pastel de la decepción’ que vive el ‘Pueblo Blanco’ debe repartirse en partes iguales, entre los jugadores y el técnico. Se salva la dirigencia, que comanda Esteban Paz. Hizo todo el esfuerzo, en un año altamente conflictivo por la pandemia. Más allá de la ‘criticable travesura’, de ‘jugar a las apagadas’, en la noche de la final y a la mañana siguiente exponer una ‘razón infantil’, su gestión es encomiable.

No es justo que todos quieran ver exclusivamente a Pablo Repetto, ‘colgado de los pulgares’. Asustado frente al ‘paredón’ de las críticas inmisericordes. Eso sí, si en este 2021 no es campeón, su adiós será una realidad. Amén.