POR RAÚL CRUZ MOLINA

(Guayaquil, enero 4).- Este fin de semana, en el arranque del 2021, la directiva de El Nacional dio señales de vida. Imaginaba que el comunicado público que emitieron, describía un plan que delinee las políticas para absorber el doloroso descenso y más que eso, precise el camino para buscar el retorno a Primera División. Esa no era la intención. La idea era curarse en salud. Disfrazar la situación que es altamente delicada, porque el club está en soletas. En lo económico y en lo financiero.

Resaltar, como lo hace la misiva del club militar, precisando, que “El Nacional es la Gloria del fútbol y siempre lo será’ es un argumento vacío. Si pretenden cubrir con un slogan, el desastre provocado en 2020, que fue el epílogo de terroríficas administraciones que tienen al club en la puerta del infierno, están en otro baile.

La historia grande del club, ya está escrita. Nadie la puede borrar. Sus 13 estrellas y los Tricampeonatos, antes que membrete de supervivencia y justificación, debe servir como ejemplo e incentivo para recuperar el terreno perdido. No para mancillarla. El peor mal que han evidenciado la actual directiva y las anteriores, a partir de 2008, es mentirle a la masa societaria y a la hinchada. Todos llegaron con pomposos mecanismos de salvataje en la mano y a los pocos meses se sentaron a llorar.

Ninguna pudo resolver el déficit económico. Ninguna pudo encontrar la vía financiera para absorber la masiva huida de los socios castrenses, a los que Rafael Correa les ‘tiró un salvavidas’ para quitarles la obligación de entregar el aporte mensual. La del controvertido ‘Mashi’ fue una jugada mortal. Sabía y sabe, como el demonio, ‘donde meter la cola’.

Las Divisiones Formativas de El Nacional, existen, pero no funcionan. La última etapa productiva fue la conducida por Jorge Célico, con la visión y el apoyo del General Juan Donoso Game. Duraron, hasta que algún ‘inteligente’ apareció en escena y tiró la estructura a la basura. No es verdad que es ‘semillero del fútbol’. Hace mucho tiempo dejó de serlo. Basta con revisar la última plantilla, que la dirigencia rellenó con ‘jugadores gastados’, ‘casi jubilados’, sumándole a un plantel discreto, del que, en honor a la realidad, no deberían sobrevivir más de seis.

El Nacional tiene una infinidad de problemas. Llueven las deudas, afronta un caos administrativo, los juicios de ex empleados son múltiples, el plantel 2020 está impago, este 2021 disminuirá drásticamente el rubro por derechos de televisación al jugar en la Serie B, y además, tendrá que convencer a los sponsors para que continúen con el auspicio. Una misión altamente complicada. Más en tiempos de pandemia.

Sin exagerar, el panorama es tétrico. El club vive en la oscuridad. No es solamente el descenso, el fantasma a pulverizar. Perder la categoría es un accidente que ha pasado y les pasará a las grandes instituciones. Aquí y en Sudamérica, para no ir muy lejos. Bajaron River Plate, Rácing, Independiente por citar algunos ejemplos. Lograron regresar, porque apelaron a su grandeza, al apoyo de sus hinchadas que arrimaron el hombro como nunca para alentar el retorno y eligieron a dirigentes probos. El mismo, El Nacional, ya bajó en 1979. Claro que esa fue una obra maquiavélica de un ‘grupo de tóxicos’ que les valió un ‘pepino’, pintar ese lunar, con tal de tirar a la calle a un DT. La dirigencia reaccionó con firmeza y le cortó el vuelo al cabecilla. Se fue llorando del club. Pensó que era intocable. Las condiciones eran distintas. En seis meses, El Nacional estaba de regreso. Fue una anécdota y una señal inequívoca: no todos los jugadores tienen la cabeza en orden.

Ahora, el tema es distinto. Antes que acudir al famoso slogan, la directiva tiene la obligación de decirles a sus socios y también a sus miles de parciales: ¿cómo hará para encontrar el flujo económico que permita sanear la economía del club? No hablo del déficit general, que seguramente aumentó. Me refiero a los ´números rojos’ que arrojó la gestión en el 2020. También, ¿cómo financiarán el presupuesto del 2021 y cuáles son las fuentes de abastecimiento? Aparte, ¿qué nombres tienen para reforzar el plantel, que a esta ahora está diezmado?

El Nacional, no puede vivir un día más de las emociones sin sustento. La gloria hay que alimentarla y de ninguna manera, utilizarla como el gran escudo de los continuos fracasos. Los éxitos pasados no tienen vida eterna. La historia hay que revalidarla para que no termine reposando en el olvido. Los slogans no juegan. Si ya no pueden, tiren la toalla. No jueguen con los sentimientos. Punto y aparte.