(Guayaquil, junio 14).- Nunca antes una selección del Ecuador nos había llenado de tanto orgullo, hemos disfrutado del Mundial Sub 20 de manera única, ya que nuestro equipo fue protagonista, enfrentando de igual a igual a muchas selecciones y metiéndose por primera vez en las semifinales, para llegar al tercer lugar, después de superar a Italia.

Hemos sido testigos de un hecho histórico en el Mundial Sub 20 de Polonia, la Selección de Ecuador demostró un juego extraordinario, con un sistema bien establecido y una identidad que pocas veces hemos alcanzado, una selección juvenil, con altos niveles de adultez, brillando con luz propia.

Valientes, talentosos, con hambre de gloria, como tiene que ser, con chicos que buscan en el fútbol la manera de mejorar su estilo de vida y el de sus familias. Cada uno de los 21 jugadores tiene su historia, con sueños distintos, con realidades diferentes, pero unidos por un solo objetivo, Ecuador.

Empezamos el camino mundialista con una derrota injusta ante Italia, luego un preocupante empate ante Japón, para cerrar la fase de grupos con un triunfo alentador contra México. La espera fue larga, hasta confirmar que pasábamos a los octavos de final como uno de los mejores terceros del torneo.

En los octavos de final un contundente 3-1 ante Uruguay nos daba el valor necesario para ser considerado como uno de los favoritos en este torneo, situación que fue ratificada después ante Estados Unidos, para acceder por primera vez a las semifinales de un mundial.

Todas las encuestas nos ponían en la pelea por el título, había que enfrentar a Corea del Sur en las semifinales. Ese partido fue el de más baja producción de Ecuador, debido al esquema ultra defensivo de los asiáticos y de su forma de marcar y tapar las salidas de los hábiles jugadores de la tricolor, al final nos vencieron 1-0.

Teníamos el duelo por el tercer lugar ante Italia, selección a la que ya habíamos enfrentado en el debut y que ya nos había superado. Había que corregir los errores del juego inicial, ser precisos en los pases y evitar la pérdida del balón en nuestra zona posterior.

El partido fue parejo, cerrado, el empate sin goles se mantuvo en los 90 reglamentarios. En el arranque del tiempo extra se produjo un penal para los italianos, el portero Moisés Ramírez contuvo y eso fue como una inyección a la vena para los tricolores. Richard Mina anotó el gol de la victoria con un remate dentro del área y a celebrar el tercer lugar.

Un equipo que tuvo la base en Moisés Ramírez, en el arco; John Espinoza, Jackson Porozo, Gustavo Vallecilla, Diego Palacios, en la defensa; John Cifuentes, Sergio Quintero, Gonzalo Plata, Jordan Rezabala, Alexander Alvarado, en el medio campo; Leonardo Campana, en la delantera.

A ellos hay que agregar a quienes fueron cambios constantes, en la fase de grupos Stiven Plaza tuvo oportunidad de jugar, hasta que por lesión abandonó la concentración tricolor. Jordy Alcívar, que incluso fue titular en varios encuentros; Richard Mina, Daniel Segura, Luis Loor, Luis Castillo, Jefferson Arce, Luis Estupiñán.

Una especial mención para el gran responsable de este equipo en la parte técnica, el Profesor Jorge Célico, argentino de nacimiento, pero ecuatoriano de corazón. Dirigió este plantel en la conquista del título de campeón Sudamericano Sub 20 y ahora alcanza el tercer lugar en el Mundial.

Célico observó a muchos de estos jugadores en distintos torneos del país, incluso barriales, descubriendo talentos escondidos y dándole forma, cual alfarero al barro, su papel fue elemental para este éxito, su convicción de que Ecuador tiene el talento y las ganas para pelear en lo más alto y así lo hizo.

Cómo dice la canción: “Quiero amanecer soñando, quiero abrir mis ojos y verte campeón”, nos hiciste soñar en grande; el grito de “Si se puede”, retumbó en Polonia, nos llevaste a lo más alto, nos diste el valor que merecemos y por si fuera poco nos demuestras que los ecuatorianos podemos lograr nuestras metas. Gracias Sub 20.