(Guayaquil, junio 14).- Quién iba a pensar que aquel desconocido argentino que llegó al Ecuador en el 2005 para dirigir las divisiones formativas de El Nacional, se iba a convertir en el entrenador más exitoso en la historia del fútbol ecuatoriano, al llevar a la Selección Sub 20 a la conquista de su primer Campeonato Sudamericano en Chile y lograr el tercer lugar en el Mundial de Polonia.

Célico se ha ganado el respeto y la admiración de propios y extraños, su nombre es sinónimo de éxito, aquí y en el mundo futbolístico, su trabajo y sus resultados son su mejor carta de presentación y por si fuera poco sus equipos juegan con orden y buen nivel técnico, el juego ofensivo es su sello y con ello el cambio de mentalidad para sus dirigidos, al pensar que ganar es posible.

Nacido en Buenos Aires en 1964, integró como jugador las divisiones formativas de Huracán, pero no tuvo la oportunidad de actuar profesionalmente en ese cuadro: Sus 54 años lo ponen como un señor, en toda la extensión de la palabra, serio, responsable, honesto, disciplinado, observador, de buen diálogo, conocedor de la táctica y con el deseo de darle una identidad distintas al fútbol ecuatoriano.

Recorrió el país para observar jugadores

Luego de estar en El Nacional, en el 2010 llegó a Universidad Católica y el 19 de julio del 2017 fue presentado como el director técnico de la Selección Sub 20 de Ecuador y Coordinador de todas las selecciones formativas, por necesidad y ante la salida de Gustavo Quinteros de la Selección Absoluta, Célico dirigió los dos últimos partidos de las Eliminatorias Sudamericanas.

Para diseñar la Selección Sub 20, Célico recibió una base de jugadores que formaban parte de un proceso de las Selecciones Sub 15 y Sub 17, que ya venían trabajando por varios años, sin embargo, su deseo era observar más futbolistas y darles la posibilidad a otros elementos para trabajar en microciclos, es por ello que recorrió el país para ver torneos nacionales, provinciales e incluso barriales.

El proceso para iniciar este proyecto contó con todo el respaldo económico de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), presidida por el Ing. Carlos Villacís Naranjo, cada semana trabajando con grupos distintos de jugadores, micro ciclos en Quito y Guayaquil, evaluando talento, físico, táctica, tratando de “meter un nuevo chip” en la mentalidad de nuestros jugadores y pensar que todo es posible.

La filosofía de ganar

Escuchar a Jorge Célico hablar de la capacidad del futbolista ecuatoriano y de considerar que existe talento, condiciones físicas y técnicas para pelear en lo más alto, al inicio sonaban como un discurso de alguien que se quiere ganar la confianza de propios y extraños, de los jugadores, de la prensa y de los aficionados, lo cual no se puede comprobar hasta que se empieza a ganar en los torneos oficiales.

Y así fue, cuando se inició el Sudamericano Sub 20 de Chile, empezamos a ganar partidos, lo mejor de todo fue que se lo hizo jugando bien, con dominio de balón, con identidad, con precisión de pases, con presión alta a la hora de recuperar la pelota, con salidas rápidas por las bandas y triangulaciones a la hora de salir con balón dominado y con gol, remates de media y larga distancia.

Ecuador se consagró campeón del Sudamericano Sub 20 de Chile, histórico título que nos hizo pensar que “Si se puede”, no sólo se puede ir a competir, sino que estamos con la capacidad de pelear por cosas grandes, cuando hay un técnico que cree en sus jugadores y a través de su sistema de juego va a buscar el resultado positivo. Ese título nos dio la clasificación al Mundial de Polonia.

Al Mundial a pelear el título

Las declaraciones de Célico de ir al Mundial a pelear por el título, una vez más fueron tomadas con sorpresa, e incluso con hilaridad por muchos sectores. Empezamos con una derrota ante Italia, luego un empate contra Japón y la victoria sufrida ante México, que nos colocaba con 4 puntos y con la posibilidad de clasificar a los octavos de final como uno de los mejores terceros.

El boleto a la segunda etapa fue tomado como una gran oportunidad, como borrón y cuenta nueva, quedaron atrás los penales fallados, las dudas o los pases herrados, era el momento de mostrar la mejor cara de la tricolor y así fue, victoria contra Uruguay y ante Estados Unidos, alcanzando una histórica clasificación a la semifinal. Perdimos ante Corea del Sur y vencimos a Italia, en el partido por el tercer lugar.

La estructura del equipo, el buen accionar de cada uno de los jugadores, el buen momento individual y colectivo, todo fue obra de Jorge Célico, quien vio potencial en los 21 jugadores del plantel tricolor, el gran arquitecto de esta obra monumental, de esta proeza histórica, que ojalá sea el punto de partida para seguir cosechando éxitos internacionales.

¡Gracias Profesor!