Por: Rodolfo Mazur Oyola

(Guayaquil, junio 9).- Gustavo Alfaro quiso cambiar todo lo que había hecho hasta ahora. No utilizó a los mejores jugadores, sino a aquellos que él pensó iban a darle la variante táctica que requería.

Esa seguramente fue su intención, aunque para ello cambió la formación que le venía dando resultados positivos. La derrota ante Perú fue el resultado de decisiones tomadas por el entrenador desde antes de viajar a Brasil.

No llevó a todos los jugadores, porque quería apostar todo en Quito; dijo abiertamente que Brasil era una apuesta, pero que Perú era una obligación.

La obligación era buscar resultados positivos en ambos encuentros. Si desde la cabeza del equipo se parte con temores e inseguridades, ese mensaje negativo sin dudas llega a los jugadores . La derrota ante los verdeamarelhos, por consiguiente, fue lógico y estaba en el presupuesto del técnico que solo aspiraba a ganar 3 de los 6 puntos.

Pero las decisiones que tomó para encarar a Brasil le volvieron a pasar factura.

No solo que ante Perú sorprendió con la inclusión de jugadores que no están en si mejor momento y peor aún que ni siquiera juegan en sus clubes, sino que tardó demasiado en hacer los cambios que le permitan mejorar.

Debe tener sus razones, pero no se entiende porqué demoró el ingreso de Plata, elemento que ha demostrado que es un revulsivo a la hora de potencializar la ofensiva; tampoco se entiende cómo terminó jugando los 90 minutos Pervis Estupiñán, quien fue intrascendente en ofensiva y que en defensa fue superado constantemente, agregando la cantidad de pases equivocados y que generaron contragolpes peligrosos.

Alfaro asumió que fue un partido de errores, pero no asumió que se equivocó con la formación y con el ingreso de variantes.

Fue una dura derrota ante un rival que nuevamente toma al Ecuador como su salvavidas com victorias inesperadas.

Quizás fue necesaria esa derrota, para frenar ese excesivo y perjudicial triunfalismo que tanto daño le hace a los jugadores. Sintieron que el partido frente a los peruanos era solo un trámite, pero se toparon con una dura realidad.

La selección mantiene la tercera posición gracias a que otros resultados le fueron favorables, pero separada solo a un punto de dos inmediatas seguidoras.

El siguiente examen de Alfaro es la Copa América, sobre la cual la Ecuatoriana de Fútbol no se ha pronunciado, por lo que seguramente asistirá .

De efectuarse la Copa, el seleccionador tiene la oportunidad de fortalecer el equipo que venía dejando buenas sensaciones y logrando resultados positivos. Los experimentos son para los juegos amistosos, para los microciclos y etapas similares.

Ante la ausencia de Domínguez para la siguiente fecha de Eliminatorias, el torneo en Brasil sería una buena oportunidad para probar a quien le reemplazaría… pero, entre los mejores del torneo, no llevando a goleros que en sus equipos dan ventaja cada fecha, pero que siguen siendo llamados por el técnico argentino.

Fue una fecha para el olvido, pero que sirvió para ratificar que a la selección deben ir los que mejor estén, no los promocionados o recomendados. Lastimosamente se recordó la etapa de Gustavo Quintero, que tuvo un inicio espectacular en Eliminatorias, pero que poco a poco se diluyó, quedando al final Ecuador sin ir al Mundial. Que esta vez no sea igual. Alfaro tiene el tiempo para recomponer el equipo, pero debe elegir a los mejores y no a quienes cuya inclusión después quiere justificar con argumentos que no convencen.

Al alquimista le falló la fórmula. Es tiempo de replantearse hacerla con otros ingredientes.